Por Michael Leydar
Hay mucha gente que no cree en Reiki. Vivimos en esa época donde casi todo hay que verlo para creerlo. En mi larga búsqueda por esta vida, siempre consigo algo que diariamente me convence. Al principio, pensé que sólo serviría para ayudar a la gente a sanar su cuerpo. Después de un tiempo, comprobé que también era bueno para la mente y para el alma. Cada día lo pongo a prueba no por tratar de convencerme aun más de lo que ya sé; es porque me alegra pensar que lo puedo usar hasta en las cosas más insólitas y aun así no falla. Se necesita tener claras muchas cosas de una situación para entender que lo que uno cree equivocado es un aprendizaje y aunque me hagan pedazos, increíblemente la suma de las partes siempre es más que el todo. Para ilustrar esto que explico, les voy a relatar un caso reciente que viví.
Un día se presentan a mi trabajo unas personas de un ente gubernamental portando una citación por un problema laboral de un despido a una persona que estaba embarazada y que no había comunicado nada. Esta persona fue descubierta siendo infiel a su pareja la cual la abandonó. Al encontrarse sin dinero ni medios para obtenerlo, aprovechó esta circunstancia para sacar provecho de la empresa. Por supuesto, ese día pensé en todas las cosas malas que se puedan imaginar; todos los peores sentimientos que se pueden tener. Reconozco que a partir de la práctica de Reiki, realmente se manifiestan muy poco o al menos no como en tiempos pasados. Esa noche, al llegar a mi casa, decidí que era momento de probar Reiki para los aspectos laborales. Lo he usado en mis orquídeas con los mejores resultado ¿por qué no iba a funcionar en esa situación? Decidí empezar con una lluvia de energía acompañada del Símbolo Maestro. Por supuesto, necesitaba una gran protección que me permitiera dormir tranquilo.
Al despertar la mañana siguiente, mis pensamientos fueron muy claros. El día lo dediqué a recabar pruebas y explicaciones que permitiesen justificar la terminación de un contrato y no el despido que se argumentaba. Confiado de mis hallazgos, me dediqué a dormir para levantarme bien fresco esa mañana y preparado para la batalla.
Al salir de la oficina esa día, algo me detuvo pensando de que no estaba totalmente preparado. Entonces recordé que no había trabajado con mi Reiki. Una limpieza Reiju comenzó mi preparación. Posteriormente el Poder de la Felicidad me permitió entender que el pensar que iba a una batalla sólo lograría amargarme el día. Por eso me dije que indistintamente lo que pase, iba a ser feliz. A continuación, El Símbolo de la Fuerza. Mi afianzamiento a la tierra para no perder la perspectiva en ningún momento. La vibración del Mental Emocional me permitió que los pensamientos se aclararan y tuviese la agudeza mental necesaria para el momento. El símbolo de la distancia preparó los caminos para que allá estuviese todo en paz; sanación para la situación. Para completar, el ciclo de preparación y protección. Con estas herramientas me fui preparado para resolver el problema. Al llegar allá, fui recibido con la mayor de las educaciones. Al pasar el tiempo en reunión, yo notaba que aunque errado en mis razones por desconocimiento de las leyes, todo me fue explicado con la mayor tranquilidad del mundo. Inclusive, fui elogiado como uno de los mejores patrones de la zona que en vez de buscar enredar todo, me preocupé por hallar una solución a la situación. Contribuí a que el proceso fluyera. La persona que entablaba la pelea en vez fue regañada y reconocida por su viveza en apoyarse en un tecnicismo para provocar el reenganche, cosa a la que accedí pues supe reconocer que no había nada que hacer. Terminando esto, me tocó salir y entrar en diversas ocasiones y lo que pude notar es que nunca pasé desapercibido de las personas que allí se encontraban y siempre volteaban a mirarme: claro, la energía de Reiki caminaba conmigo.
Aunque parezca extraño, al salir sentí un gran alivio. Aunque no pude lograr mi objetivo principal, gané muchas cosas. En primer lugar, fui reconocido por mi honestidad. Gané credibilidad y la disposición de gente a ayudarme para que este tipo de cosas no me pase más. A pesar de todo de lo que fui acusado, nada se pudo comprobar y además seguía siendo feliz. Aprendí algo nuevo en leyes. Ahora sé que nunca debo creer todo lo que dicen y que por mucha negatividad que exista siempre Reiki me permite llevar la situación a mi favor. ¿Y la persona que actuó incorrectamente? Logró ganar tiempo y dinero sin esfuerzo pero aunque tome todas las vacaciones que quiera, pre y post natal le toca enfrentar los meses más duros de trabajo apenas salga de ello. Lo peor es que le pusieron tan claras las reglas del juego que ahora ya no tiene campo para maniobrar ni esperar errores para aprovecharse una vez más de la situación. Tampoco tiene más quién la apoye. Su única solución es renunciar si no desea trabajar y afrontar lo que ella misma creó.
Aquellos que creen que la solución hubiese sido que yo ganase, está muy equivocados. Allí es donde Mikao Usui nos enseña. El aplicaba Reiki y aunque la gente mejoraba, volvía a recaer. Por eso creó los cinco principios. Es sacar el mejor provechó de la situación aunque eso signifique sacrificar algo; es cambiar la actitud para poder sanar. Como podemos ver, me ayudó a que un ambiente adverso en todo sentido, se confabulase a mi favor y aunque perdiendo, gané mucho. Esa es la enseñanza de Reiki todos los días.


Estimado Señor Michael Leydar lo felicito por su historia y si usted tiene mucha razón Reiki es una enseñanza maravillosa que nos enseña no solo a sanar, ayudar a la demas personas nos enrriquece, no de forma material en crecimiento espiritual, mental como seres humanos nos ayuda a controlar nuestras emociones para ponerlas en la dirección correcta.
En lo personal cada día se aprende más y aparecen en nuestro camino sucesos, personas que quizas sin propornerselo son los que nos indican que si comenzamos este camino no hay que abandonarlo y continuar cada día.
Es un camino muy bello.
Ana Julia Barrios